Qué es lo privado en cada uno de nosotros? Y lo público?
Es un límite movible y a veces pierde claridad.
Lo que nosotros mostramos tiene tanto valor como lo que ocultamos. En estos años de mi vida, aprendí que ambos lados se pueden potenciar. Cuanto más siembro en forma personal, más podré aportar y enriquecer en la vida pública; mientras mejores relaciones construya, más recursos y motivos tendré para potenciar lo personal. El tema es que uno no sepa diferenciar lo que es mío personal con lo que muestro a los demás. Y justamente me lo pregunto hoy, que estoy escribiendo en un espacio público, pero a la vez para nadie.
En todo caso, lo que importa es que tengamos la posibilidad de compartir.
Justamente encontré un escrito de un filósofo amigo, que dice así:
"Huellas"
Sensaciones caóticas a caóticos recuerdos
Historias, mitos, huellas.
Silencios y pactos que generan olvidos.
Tesoros escondidos en las profundidades
De las casas y de los armarios.
Mundos enteros de significantes solitarios y encerrados.
Nada para compartir mas allá de los formal vacío y mentiroso.
Los tesoros se ocultan, se sepultan,
Como se sepultan tempranamente cada una de las vidas solitarias,
Una a una.
Y luego del entierro se pierde el tesoro, se lo entrega,
Desaparece la historia,
Se esfuma lo deseado y lo atesorado,
Sin que haya sido jamás compartido.
Esa es la huella: el no compartir, el ocultar y el no mostrarse.
Esa es la huella: la pérdida.
Seguir silenciando los propios deseos,
Los propios goces,
Encerrados en cuartos habitados por una sola persona
Un solo armario
Una sola tumba.
Pero la transformación comienza:
Apertura, salida, movimiento, manos abiertas,
Ventanas y puertas abiertas.
Escritura que se lee y se dice a gritos,
Compartiendo sin ceder,
Entendiendo finalmente que compartir no es perder,
Sino abrirse y expresar.
Así lo propio se transforma aún en más propio,
Es comunicado, sentido y mostrado a otros,
Que lo ven, lo sienten y lo perciben como tan propio de otro
Que se ahuyentan todos los miedos
Desaparecen las amenazas
Y quedan nuevas huellas
Fértiles de nuevos amores y nuevos deseos.
(Martín Pacheco)
Es un límite movible y a veces pierde claridad.
Lo que nosotros mostramos tiene tanto valor como lo que ocultamos. En estos años de mi vida, aprendí que ambos lados se pueden potenciar. Cuanto más siembro en forma personal, más podré aportar y enriquecer en la vida pública; mientras mejores relaciones construya, más recursos y motivos tendré para potenciar lo personal. El tema es que uno no sepa diferenciar lo que es mío personal con lo que muestro a los demás. Y justamente me lo pregunto hoy, que estoy escribiendo en un espacio público, pero a la vez para nadie.
En todo caso, lo que importa es que tengamos la posibilidad de compartir.
Justamente encontré un escrito de un filósofo amigo, que dice así:
"Huellas"
Sensaciones caóticas a caóticos recuerdos
Historias, mitos, huellas.
Silencios y pactos que generan olvidos.
Tesoros escondidos en las profundidades
De las casas y de los armarios.
Mundos enteros de significantes solitarios y encerrados.
Nada para compartir mas allá de los formal vacío y mentiroso.
Los tesoros se ocultan, se sepultan,
Como se sepultan tempranamente cada una de las vidas solitarias,
Una a una.
Y luego del entierro se pierde el tesoro, se lo entrega,
Desaparece la historia,
Se esfuma lo deseado y lo atesorado,
Sin que haya sido jamás compartido.
Esa es la huella: el no compartir, el ocultar y el no mostrarse.
Esa es la huella: la pérdida.
Seguir silenciando los propios deseos,
Los propios goces,
Encerrados en cuartos habitados por una sola persona
Un solo armario
Una sola tumba.
Pero la transformación comienza:
Apertura, salida, movimiento, manos abiertas,
Ventanas y puertas abiertas.
Escritura que se lee y se dice a gritos,
Compartiendo sin ceder,
Entendiendo finalmente que compartir no es perder,
Sino abrirse y expresar.
Así lo propio se transforma aún en más propio,
Es comunicado, sentido y mostrado a otros,
Que lo ven, lo sienten y lo perciben como tan propio de otro
Que se ahuyentan todos los miedos
Desaparecen las amenazas
Y quedan nuevas huellas
Fértiles de nuevos amores y nuevos deseos.
(Martín Pacheco)

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