(Redactado hace tiempo) Realmente pensé que al tener un hijo iba a poder explayarme analizando su aprendizaje día a día, iba a intentar interpretar cada cosa que haga Nada más lejos que eso. Tengo tanto estrés que creo estar a punto de explotar. Lo único que hago es darle la mamadera cambiarlo jugar un ratito y esperar a que se duerma para comer y dormir también. No hay francos, no hay descansos. Tiene 7 meses, es un bombón. No quita que sea agotador y a veces me altere, no porque sea un sacado él, sino porque estoy sacada yo. Sacada de mi tranquilidad, de mis disfrutes. Y aunque quiero gritar: "Vacaciones vengan a mi!" sé que no vendrán mis vacaciones ni mañana ni pronto. Me siento atrapada, y en parte como si hubiese recibido un castigo, como si fuese una carga muy dura de soportar. Aún así, sé que pasará Lo sé. Me repito, me susurro que es temporal. La vida es una rueda Tendré mi recompensa Lo sé.