Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de julio, 2018

Puerperio

(Redactado hace tiempo) Realmente pensé que al tener un hijo iba a poder explayarme analizando su aprendizaje día a día, iba a intentar interpretar cada cosa que haga Nada más lejos que eso. Tengo tanto estrés que creo estar a punto de explotar. Lo único que hago es darle la mamadera cambiarlo jugar un ratito y esperar a que se duerma para comer y dormir también. No hay francos, no hay descansos. Tiene 7 meses, es un bombón. No quita que sea agotador y a veces me altere, no porque sea un sacado él, sino porque estoy sacada yo. Sacada de mi tranquilidad, de mis disfrutes. Y aunque quiero gritar: "Vacaciones vengan a mi!" sé que no vendrán mis vacaciones ni mañana ni pronto. Me siento atrapada, y en parte como si hubiese recibido un castigo, como si fuese una carga muy dura de soportar. Aún así, sé que pasará Lo sé. Me repito, me susurro que es temporal. La vida es una rueda Tendré mi recompensa Lo sé.

Maternidades

Hace poquito me di cuenta de que lo único que recuerdo de mi madre es su manera de gritar. Como si nunca hubiese hablado normalmente. Como si sus gritos hubiesen silenciado cualquier otro recuerdo. Entonces hubo algo ahí en esa revelación que me molestó mucho. Ella focalizaba en lo malo, tal vez porque tenías siempre que resolver los temas, era la que se encargaba de todo, tenia siete hijos que criar. Veo que es lo que no quiero que me pase a mí. Y en definitiva lo estoy haciendo, cada día un poco más. Está bien... tengo un nene de 2. Está complicado a veces (me palmeo la espalda) Hoy me tiró pintura en la alfombra y todas las galletas, vasos, pelota en mi cara, etc. Pero es un nenito y a veces lo trato como un nene mas grande, o peor, como un enemigo. Él es bueno, se queda un momento si me ve enojada, me estudia, viene y me abraza o me besa.  Yo sigo enojada un rato a veces, o se me pasa enseguida. Hoy cuando mi amiga Andrea estaba hablando de su hijo de 17 a...

angustia existencial

Como cada domingo, la angustia existencial quiere surgir por el entramado de enojos, caprichos, alcohol y películas pochocleras. No se lo voy a permitir. Algo debe cambiar en esta dinámica endemoniada. No existe exorcismo que desvanezca lo de cada domingo. No hay brujería capaz de eliminar la ansiedad de toda la semana durante las corridas, la falta de aire y el cansancio. Este domingo espero que todo cambie. Este lunes, o sea mañana, voy a tener un piano, por fin. Un piano en el que pongo un gran porcentaje de mis esperanzas acerca de que sea una salvación. Tal vez un cable a tierra, en el caso de que esté dando vueltas en el aire terrenal. Que paradoja.