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Mi barrio

 

Crecí en el barrio porteño de Núñez. En mi barrio hacía una mujer que se persignaba y sacudía todo el tiempo su saco de piel, la solapa, también el pelo, como si estuviese quitándose una araña de encima. Sería un TOC, hoy lo conocemos así. era muy cómico verla.

También caminaba por allí  un señor apodado por todo el barrio como "Lamparita", era muy blanco con la cabeza calva muy grande en proporción a su cuerpo muy pequeño caminaba a los saltos, como si no quisiera tocar el suelo. Cruzar la calle parecía una tortura, bajaba y subía al cordón varias veces antes de lanzarse. acruzar la calle. Si se le cruzaba alguien en el camino se apartaba y dejaba pasar, manteniendo unos dos metros de distancia. Era antes del Covid, estoy hablando de los años 1985/90.

Había también un borracho, que vivía en mi edificio en el mismo piso. Era hermano de otra mujer que también vivía en el mismo piso que yo. Mi flia y yo vivíamos en el 6to 28. La señora hermana del borracho, que era muy callada y silenciosa, vivía en el 29 con la puerta pegada a la nuestra, yo me imaginaba que se fumaría el quilombo que hacíamos nosotros los pibis de la casa y los gritos de mi vieja. Y su hermano, el borracho, también silencioso, vivía en el 30.  Cada tanto ese señor que tendría unos 50 o 60 años iba a la cantina de la esquina en O'higgins y Manuela Pedraza, y salía dando tumbos, pero mamita querida... que miedo! Eso si que era EL TERROR para nosotros que eramos chicos que salíamos a la placita y este señor no se podía mantener en pie, se caía, sangraba, le podía pasar cualquier cosa en cualquier momento. Simplemente verlo sin saber si estaría borracho nos paralizaba.

Había otra chica a la vuelta de casa que tenía ciertos problemas pero no sabíamos que era lo que tenía... No nos daba bola y se iba cada tanto a la peluquería de viejos, sería una de las últimas barberías de la época en la que se usaban las hojas y mucha espuma, y esos asientos forrados verde musgo con la palanquita abajo. No entendíamos que haría allí, a mi me daba miedo pensar en entrar en un lugar de viejos con navajas. Y no eran familia de ella. Todo era muy raro en ella y la mirábamos pasar sin entenderla. Una vez salió en las noticias por haber desaparecido. Estuvo un par de días perdida y luego volvió. Dijeron por ahí que se fue con un novio. Varios rumores y el que se repetía y que siempre me pareció una fantasía de algún pibito, era que ella se masturbaba con muñecas Barbie. Que les quitaba la cabeza y luego se masturbaba con la muñeca.  Cuánta imaginación, no?

Crecíen ese barrio y más adelante ya adolescente, comenzaría a callejear con mi amiga Romina, y en lugar de estar en la plaza caminábamos por Pedraza, nos sentábamos en la panadería de Arcos y pedíamos dinero con la excusa de que debíamos viajar. Después comprábamos un pucho. Los cigarrillos podían venderse sueltos. También estaba el zapatero que cada tanto que pasábamos nos pedía ir al kiosco a comprarle varios paquetes de Lemans Suave Largos y luego nos regalaba uno de los paquetes. Aunque preferíamos Camel o Marlboro, lo aceptábamos igual porque era regalo.

También por esas calles, y particularmtente en la esquina de Juana Azurduy y O'higgins, a mis 14 años Vi una imagen inolvidable, que era del chico del cual estaba enamorada desde el año anterior, ahí caminando. Yo estaba volviendo del almacén de hacer una compra para el almuerzo. Nos vimos de esquina a esquina. En medio mi casa. Se acercó y me dijo que se perdió, que tenía que ir a la avenida Cabildo. Dejé la compra en casa trementamente emocionada, y lo acompañé. En Cabildo la persona con la que se debía encontrar no apareció... y nos quedamos todo el día juntos, un rato larguisimo sentados y callados en lo que era la estación del tranvía vacía, ya olvidada. Cuando me acompañó de nuevo le pedí a mi vieja quedarme un rato más en la escalera. Ahi nos dimos el beso mas lento del universo. Era pensado como en una película, pero nos fuimos de mambo. Estuvimos acercando las cabezas como por un minuto reloj, muchisimo! Ya casi nos daba tortícolis. Fue hermoso todo. 

Más adelante Dany confesó que pasó varias veces por la esquina de casa para ver si me encontraba, me había engrupido con eso de encontrarse con alguien en la avenida.

Sigo soñando con Dany. Quizás el inicio de ese amor fue tan de película que ahora no deseo más nada porque ya lo tuve. Ya tuve todo el reomance ideal.

Hay recuerdos que duran una eternidad.


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