La gobernación renovó un gimnasio hediondo. Se transformó en un estudio de fotografía. Chantel, con sus 16 años recién cumplidos, se sintió incomprendida. Se vio fotografiada, luego de que se ofreció para una publicidad, de una forma violenta. El fotógrafo, Funke, le ordenaba quitarse la remera, sorprendida ella, sin pensarlo solicitó marcharse. “Trataremos el caso y procederemos a sintetizar el daño emocional” Acotó Lucas Liniers, un terapeuta que se regocija ante el temor ajeno. Aquel fotógrafo sostuvo su cámara en una postura que indicaba experiencia en este tipo de situaciones. No tuvo necesidad de hacerse el santo ni mucho menos. Aquel día se atrevió a fotografiar (por allá por octubre de 1966) y fotografiaba con emoción (hasta 1970 lo hizo) Pero todo termina. Las denuncias, como suele ocurrir en este tipo de casos, comenzaron a aparecer y su imagen se multiplicó por la ciudad. Durante días, a fin de ese año, sin ninguna aprobación, se escabulló en la front...
Comentarios
Publicar un comentario