Fuí al parque y me recosté bajo la sombra del árbol más frondoso y respiré.
Hacía mucho que no iba por allí.
Entre las hojas que se mecían con el viento se colaba el brillo del sol.
Me pareció que entre ese sonido y movimiento de las hojas, podía escuchar un mensaje.
Y seguí respirando.
Me distraje porque mi perro estaba alejándose más de lo habitual y estaba corriendo de más.
No es e una raza de los que corren mucho, mas bien lo contrario, es de hocico chato y se cansa mucho. Corría estando agotado. Decidí llevarlo nuevamente a casa, que estaba a varias cuadras de distancia.
Cuando le puse la correa para que no corra más, pensé: "este perro no conoce sus propios límites"
Algo me movilizó.
"¿Y yo? ¿Yo conozco mis propios límites?"
Hacía mucho que no iba por allí.
Entre las hojas que se mecían con el viento se colaba el brillo del sol.
Me pareció que entre ese sonido y movimiento de las hojas, podía escuchar un mensaje.
Y seguí respirando.
Me distraje porque mi perro estaba alejándose más de lo habitual y estaba corriendo de más.
No es e una raza de los que corren mucho, mas bien lo contrario, es de hocico chato y se cansa mucho. Corría estando agotado. Decidí llevarlo nuevamente a casa, que estaba a varias cuadras de distancia.
Cuando le puse la correa para que no corra más, pensé: "este perro no conoce sus propios límites"
Algo me movilizó.
"¿Y yo? ¿Yo conozco mis propios límites?"
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